Nunca el labio había sabido tan partido. El labio ha de saberse acompañado. El de arriba el cielo. El de abajo el infierno. Y el sentido encontrado en sus comisuras. Recorrerlas. En el delirio de un aroma exhacerbado. Intenso, prieto, arrimado. Torno el groso que exhuma rebentando desde la esquina se vuelve tira para engancharse en el estómago removiendo en las tripas. Y besas. Y beso como un remolino atolondrado de tus pieles y las mías en un macrocosmos de células arremetidas en el suspiro de verse como extrañas...cae el labio y se enciende la vena resentida y se aparta la vida y se ilumina el acto y el beso se abruma juntando restos sensaciones de lo que se rompe...¿esto es nuevo? Y la lengua huye despavorida en ti en mi como queriendo arrancar como si nunca el dolor hubiera esculpido argollas en los cielos de nuestros bocas. Besos. Labios. Han de saberse acompañados. El beso dolorido y el beso apasionado. El beso dañino y hasta el beso cansado. El beso escondido y el beso acelerado...
Tú no te olvidas de tu Humanidad, créeme:) Eres PERSONA, y las PERSONAS, nunca olvidan su parte HUMANA...
ResponderEliminarAy rey...por desgracia existen personas que sí se olvidan de su parte humana y parecen más que eso...bestias...no olvides que somos animales también...
ResponderEliminarY entre tanta oscuridad sólo buscamos cariño que no somos capaces de pedir y nos cuesta lograr. Me gusta mucho lo que escribes.
ResponderEliminarUna entrada de4 lo más original. Felicitaciones, me gustó tu blog.
ResponderEliminarVolveré
Gracias Fail, vuelve cuando quieras...Un saludo!
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