OSCURIDAD

El abismo se intercala a través de los dedos, el negro se deshilacha a una velocidad vertiginosa donde ver es encontrarse perdido en la más absoluta nada. La frialdad ha de saberse como una costra sobre mis hombros, arrojada y el negro la atraviesa y el negro la intercala. Cayendo. No puedes tener miedo al final, porque no hay luz, no hay sombras y es un embudo mi vientre pegándose contra la espalda. Y en la caída antes del agujero, intento agarrarme en los balcones, donde el negro sólo sorprende a rayas, más no lo consigo...y de nuevo las manos sobre mi cara...sé que mis dedos no son negros, más no hacen diferencia colocadas sobre mi alma... Hoy el negro hace un traje de azabache entre las venas, las retahilas de las biblias condenadas, las encias y las células machacadas, las lumbres que raídas se asoman en estalactitas para formar cuencos en los que caigan las lágrimas...hoy caigo...y mis sueños no han servido para aguantarme ni en una sola baranda...esta es mi realidad...fría y neg...